Los próximos 22 y 23 de agosto de 2026, Polanco (Cantabria) volverá a convertirse en la capital del tomate tradicional con la celebración de la Feria Nacional del Tomate Antiguo. Durante dos días podrás descubrir variedades únicas, aprender de los mejores cultivadores y disfrutar de un ambiente donde la agricultura, la gastronomía y la tradición se dan la mano.
Si todavía no conoces la feria, aquí tienes siete razones para no perdértela.
1. Llévate gratis semillas de variedades tradicionales
Uno de los grandes atractivos de la feria es la posibilidad de conseguir semillas de variedades de tomate antiguo procedentes de ediciones anteriores. Gracias al trabajo de conservación realizado por la organización y por los propios participantes, estas semillas se ponen a disposición de los visitantes para que puedan cultivarlas y contribuir a preservar un patrimonio agrícola único.
Cada semilla representa años de historia, selección y dedicación, permitiendo que estas variedades continúen pasando de generación en generación.
2. Disfruta del Concurso Nacional de Tomates Antiguos
El concurso es el corazón de la feria. Agricultores y aficionados de toda España presentan sus mejores variedades para competir en distintas categorías, mostrando tomates sorprendentes por su color, forma, tamaño y, sobre todo, por su extraordinario sabor.
Durante la fase final, el público podrá conocer de cerca los tomates seleccionados y disfrutar del momento en que el jurado elige a los ganadores de la edición.
3. Degusta sabores que casi habían desaparecido
Cada variedad tradicional posee unas características únicas. Tomates dulces, afrutados, intensos, carnosos o con matices que difícilmente pueden encontrarse en las variedades comerciales.
La feria ofrece una oportunidad excepcional para descubrir el auténtico sabor del tomate y comprender por qué estas variedades siguen conquistando a agricultores, cocineros y amantes de la buena gastronomía.
4. Aprende con talleres y actividades divulgativas
Además de la exposición y el concurso, la feria ofrece un completo programa de talleres, charlas y demostraciones donde especialistas compartirán conocimientos sobre cultivo, conservación de semillas, biodiversidad agrícola y técnicas tradicionales de horticultura.
Una experiencia pensada tanto para quienes ya cultivan su propio huerto como para quienes desean iniciarse en este apasionante mundo.
5. Diversión para toda la familia
La Feria Nacional del Tomate Antiguo está diseñada para que disfruten personas de todas las edades. Mientras los adultos descubren nuevas variedades y participan en las actividades, los más pequeños podrán disfrutar de talleres infantiles, juegos y propuestas educativas relacionadas con la naturaleza, la huerta y la alimentación saludable.
Porque sembrar el futuro también significa despertar en los niños el amor por la tierra y el respeto por nuestro patrimonio agrícola.
6. Descubre un rincón con historia
La feria se realiza en los Jardines de José María de Pereda, un rincón lleno de historia y naturaleza situado junto a la antigua residencia del ilustre escritor cántabro.
Entre sus tesoros destaca un laurel centenario plantado por Benito Pérez Galdós como homenaje a su gran amigo José María de Pereda, símbolo de una de las amistades literarias más importantes de la literatura española.
Muy cerca también podrás contemplar el busto dedicado al escritor, los restos de la emblemática Cagigona, inmortalizada en El sabor de la tierruca, y recorrer un entorno que conserva la esencia del Polanco que inspiró gran parte de su obra.
La Feria Nacional del Tomate Antiguo es la excusa perfecta para disfrutar de un fin de semana diferente, donde la gastronomía, la agricultura, la literatura y el patrimonio se unen en un entorno único..
7. Forma parte de un proyecto de conservación
La Feria Nacional del Tomate Antiguo es mucho más que un evento gastronómico: es un punto de encuentro para quienes aman la horticultura, la biodiversidad y las variedades tradicionales. Cada edición reúne en Polanco a agricultores, coleccionistas, asociaciones y aficionados llegados de todos los rincones de España, muchos de los cuales esperan este fin de semana durante todo el año para volver a encontrarse.
Aquí se intercambian semillas, conocimientos, experiencias y, sobre todo, amistades. Personas que comparten la misma pasión por conservar un patrimonio agrícola único y que, edición tras edición, hacen crecer una comunidad unida por el respeto a la tierra y el auténtico sabor del tomate.
Participar en la feria es formar parte de este proyecto colectivo, donde cada semilla intercambiada, cada conversación y cada nueva amistad contribuyen a mantener vivas unas variedades que forman parte de nuestra historia y de nuestro futuro.





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